CIC Colectivo La silla

CIC Colectivo La silla
Chile

Programa de Literatura en TV

sábado, 9 de abril de 2011

ENRIQUE SILVA - MAULE/CORONEL

HOMBRE CON LA MANO EN LA BARBILLA 

Acaso pueda ser una palabra nueva algún día
Una palabra nueva y remota
Como una estrella que no deje de alumbrarnos
Y alumbrarse
Como un tren a toda máquina
Pasando sobre un niño de espalda entre los rieles
Por qué no para de llover si digo estío?
Por qué el mar no se encabrita si pronuncio tempestad?
Digo estío
Pronuncio tempestad
Y unas piedras caen de mi boca
Quiero entender por qué  el ocaso se marchita si lo nombro
Quiero saber qué significo
Quién soy yo para el silencio
De vez en cuando es bueno
Un chapuzón de muerte
De vez en cuando es bueno
Volver a la camada
Porque sólo el disgregado
Sabe dar voces verdaderas
Y sólo el cachorro
Puede balbucear el universo. 

 
LOS BICHOS
 
Y no obstante lo ominoso del gusano
Que se nutre  
Larva y transfigura
En el sueño putrefacto de los muertos
Y no obstante el espantoso escarabajo estercolero
Que en las fecas nace   
Se consagra y reproduce
Y no obstante la lombriz que mutilada
Regenérase en secreto
Semidiós y necrofìlica
Casi humana
Y no obstante bicharraco
Sabandija y alimaña.
Y no obstante lo baboso y lo ciempiés   
Y no obstante la lanceta y su ponzoña
La trompa que supura y atenaza
Yo venero entre los bichos
Los tres dones que no tengo:
Sus corazas coloridas
Esas alas
Capaces de hacer música y volar
Y tanta
Tanta luz
En un poquito de luciérnaga.
  
 
HONDURAS DE LOS VIERNES

De repente el mundo 
Aburrido y monotemático 
Como la órbita de un satélite 
Dibuja en las órbitas de mis ojos 
A un niño con uniforme  
Empaquetando mis compras en el supermercado 
Dios 
Por allá 
Tan lejano 
Recostado sobre nubes de algodón 
Como un pachá  
Bosteza  
Se peda 
Y otro mundo 
Otro niño

Sale de un callejón 
Aspirando bencina en una bolsa nylon 
Todos los mundos todos 
El universo entero 
Se da una gran vuelta de carnero 
Y yo  
De pronto voy 
Arriba de un taxi colectivo 
Con hora para el oráculo y el loquero 
Confesándome con el chofer 
Contándole por qué  
No voto y soy ateo 
El taxista me deja al pie de una escalera  
La luna tiene los cachos para arriba

Subo la escalera  
Contando los peldaños 
Contando 
             las marcas  
                           de la viruela  
                                             en la cara  
                                                          blanca  
                                                                    blanca

                                                                             de la luna  
Abro la puerta de mi mundo y me encierro en mi pieza 
Afuera  
La muerte anda suelta 
Apago la luz 
Y escribo este poema en las sombras.
                                                                                                                                  
 
APROXIMACIONES AL MISTERIO
 
Te regalo mi abeja 
Su vuelo 
Su espolón 
Su cáliz 
Mi amor es simple y circular 
Como la vida 
Como el sueño de la abeja 
Mi amor es un niño remoto 
Que jugando a las bolitas 
Le dio cuerda al firmamento 
En el Principio 
La Luz rompió los cántaros sagrados 
Y  el semen salpicó  las escaleras 
Chorreando los peldaños seculares 
Los óvulos flotaban en el Cosmos 
Amar, amor 
Es simplemente 
Abejas y estrellas 
Cometas y flores. 


ÈRAMOS CUATRO
 
Éramos cuatro astronautas flotando a la deriva  
Cuatro estrafalarios sombreros de paja despeinados por la luna 
Cuatro espantapájaros voladores 
Cuatro paracaidistas cayendo en el sol 
Cuatro volantines condecorados por el viento 
Cuatro irreverencias del abismo 
Cuatro estrías en la cáscara de la luz 
Cuatro santones  
Eyectados en el espíritu de las galaxias 
En un orgasmo del espíritu 
Y aterrizamos locos los cuatro en la misma loca estación de trenes 
Locos los cuatro en la misma locomotora 
Locos los cuatro en el mismo pasajero 
Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo años luz antes 
Había un río cristalino 
Había un erotismo primordial en el bosque impenetrable 
El sol acariciaba la mejilla de la nieve 
La nieve enroscaba su melena en el alma del volcán 
Y en el afuera y en el adentro 
Éramos cuatro niños perdidos 
En un laberinto de espejos 
Cada quien en su escafandra rozó la belleza 
Cada quien en su astronave rozó el misterio de este viaje.
 
                                                                                          
PEDAGOGÍA DE LOS PÁJAROS
 
Y entonces 
El Abuelo Pájaro 
Le habló a los jóvenes pájaros poetas 
De la pequeña sol 
Que lo alumbraba todo 
Con la pura y simple 
Transparencia de su nombre 
Y uno de los jóvenes pájaros poetas 
Ávido de infancias y blasfemias 
Se hizo minúsculo y liviano 
Entró en las alas y en las plumas 
Del abuelo pájaro 
Y atravesaron volando las calles de Coronel 
Cruzaron volando la Plaza de Armas 
Y entraron volando en el Fredy’s 
Donde la pequeña sol 
Con un gesto de plátano y bombilla 
Saboreaba la Vía Láctea 
Y lo alumbraba todo 
Con la pura y simple 
Transparencia de su nombre 
Y el Abuelo Pájaro 
Y el Joven Pájaro Poeta  
Convertidos en abejas 
Salieron zumbando del Fredy’s 
A libar en el cemento 
La miel 
De sus mejores poemas.

 
PEQUEÑO POEMA DE AMOR
 
Me amas 
Amor 
Me dices 
Con un amar 
Amor 
De madreselvas 
Cada muro 
Cada hueso 
Más yo te pido amor 
Ámame en la piedra 
Ámame en la arena del reloj innumerable 
Con un amar 
Amor 
De musgo 
Y de algas 
Y de moho.
 

LEYENDA
 
Porque canté 
Como los perros que le ladran a la luna 
Allá 
Sobre el pantano 
Y fue quedándose 
Lo sé 
De quiltro en quiltro 
Mi canción en la jauría 
Porque canté 
Como una rana 
Como un grillo 
Y fue quedándose asimismo 
De rana en rana 
Y de grillo en grillo 
Cada uno de mis versos la marisma 
Porque canté 
Porque escribo 
Es que puedo en ti 
Hacer el amor como un perro  
Con aquella luna espléndida 
Y somos ciénaga tú y yo 
En la humedad y la penumbra 
Porque canté 
Porque escribo 
Porque tarde mal y nunca verso 
Una puerta se me abre entre las sombras 
Y entro en esa claridad 
Como en tu sexo.


Enrique Silva Rodríguez, Poeta, Escritor, Cantautor, , Gestor Cultural y Promotor de la Lectura, en cuyo Prontuario se destaca, la organización de siete sospechosos Encuentros de Escritores en las Comunas de Coronel y Lota e igual número de siniestros Concursos Literarios Infantiles. Con residencia en la República Independiente de Planeta Maule, se debate entre la construcción de puentes y castillos imaginarios, en complicidad de Diego, su amigo y Maestro Sol–Dador, y la escritura de una vesánica primera novela, de cuyo título aún no tiene idea. Estos Poemas, corresponden al Libro Inédito: “El Hombre con el Lápiz en la Oreja”.

Frontera Sur: Enrique Silva
.

viernes, 4 de marzo de 2011

Alejandro Ananías Saavedra - Chile

EL BOSTEZO

Fragmento del libro "Proyecto de Obras Completas", en proceso de edición por Ediciones La silla.

Ese estilo caballerístico, de hombres con buen sueldo y casa suburbio pagada,
es un estilo cuidadoso y sigiloso cuando se trata de válvulas de escape; ( las consabidas ventanas
de los psicólogos );
ese hombre sigiloso, escogiendo rincones con luz a media luz
para perpetrar su desahogo
con tanta siembra y cosecha en la huerta de una familia que adora,
al igual que quien le ayuda, en los rincones,
a apagar la media luz;
hombre de parcela lo llamo,
con trabajo bendecido y eyaculaciones multilaterales,
se las arregla, de una u otra forma
para que lo sigan saludando respetuosamente
en los clubes socialité,
donde beben Bourbon otros sigilosos
otros trabajadores
otros eyaculadores multilaterales;
es la ley de la ciudad pequeña,
cuando las culpas y los desórdenes maritales
desaparecen en el matrimonio del siguiente sábado,
oportunidad perfecta para seguir apretando manos
para que la abnegada compañera luzca su mejor vestido,
que de seguro,
será comentario obligado en la peluquería de día Lunes.



Sabrán de conciencia o
¿ Serán discípulos de Diógenes?;
sabrán de la preparación de las hostias,
que tragan con los ojos cerrados y caminan de vuelta al banco
donde espera una tranquila esposa, una agradecida mujer
que no se da cuenta de que cada día
la eyaculación disminuye en volumen
a la vez que aumentan las horas de televisión:


este hombre parcela, que entra y sale
( textual )
de cuanta comida aceitosa se le ofrezca,
discípulo obediente de Diógenes ( quizás sin saber quién era éste ),
sigue su ritmo de felicidad polietileno
a la vez que su sueldo sigue aumentando
debido, como es natural,
a su eterna sonrisa descansada;


porque la parcela tiene límites,
fronteras que le dan nombre y apellido al super eyaculador,
y por ende a toda su familia ( este falo socializador! );

el recinto tiene una puerta en el frente
que generalmente deja junta
en sus noches de vicioso descanso
mientras la señora eyaculada duerme a los niños,
alguna vez eyaculados;

el se desliza como lince entre los faroles
encendidos
de un apetito que lo mantiene ansioso
con un cosquilleo en esa parte inferior del
instrumento,
buscando en la oscuridad
la mano que le quite la sensación de pepita de
oro
incrustada allí abajo,
donde comienza y termina su multilateralidad.



¡Ah!, y esos otros, que son unilaterales
fervientes esposos y padres, con sus libros antiguos
que van cambiando el rumbo y el tono
de pensamientos que insisten
en recordar la pepita dorada,

arrinconada en una virilidad muerta por la
soberbia

de los aspirantes a la superioridad moral;
ese aspirante, que al pasar frente al prostíbulo,
siente entre un miedo y una comezón
en la base de un escroto, acostumbrado ya
a actuar mecánicamente ( por mas agüita que le eche a la plantita );

esos prostíbulos, tan desconocidos, que llenan
de imaginación fantasiosa su sistema para-simpático

haciendo de la velada nocturna marital
una suerte de rito sacrificador de deseos muchos más grandes y violentos

que el orgasmo brindado por su mujer;
es que así es el hombre parcela,
siempre dejará la puerta abierta para no sentir
el abismo de mirar a las prostitutas sin maquillaje;

se moriría de vergüenza, se retorcería su hígado

de whisky 12 años,


peor aún,

vería en la trabajadora sexual
el rostro de su mujer aquellas mañanas de lunes
cuando, descansado, sale a regalar su sonrisa Diogeniana
en los clubes socialité.


Y aquellos solitarios, con otro tipo de recintos protectores,

salen en sus noches de hambre y nervios testiculares
en busca de la mina que esconde el oro, aquel oro
convertido en obsesión para un caballero masturbador de eyaculaciones;

son los mas caballeros, los mas sonrientes,
con esas máscaras de joven tierno y sensible
pero con dentadura careada de tanto limpiar comida atascada;

son cuidadosos en elegir vagina disponible,
no poseen afán de compromiso mas allá de extraer
aquel oro arrinconado al final de su instrumento de batalla;

se les ve caminando por las calles,
buscando palomillas que no saben muy bien
el arte de la danza del pelo;
es que no han reparado en esa venita amarilla
entre ombligo y pubis;

son hombres de parcela heredada,
con doble protección en caso de embarazo embarazoso;

los profilácticos, que tanto molestan a las doncellas,

los utilizan sigilosamente en el preciso momento

cuando una humedad desconocida recorre sus entrepiernas;
una humedad que algún día las convertirá
en una abnegada esposa de un eyaculador multilateral.
El hombre feliz, de parcela feliz y esposa
amargada
es simple-mente un inconciente,
hijo de su madre
arrancando del incesto con cuanta
lubricación
se le cruce en su camino
de hombre feliz;
este es el caballero simpático
adulador de los pelos femeninos
que se dejan acariciar por estas manos
tan laboriosamente cuidadas por su madre;
no es discípulo de Diógenes, es su
reencarnación,
paseándose por el paisaje de senos y nalgas
que le brinda la levedad de su cuerpo fe-liz;

su trabajo es el eslabón para atrapar
de chincol a jote,
con esa sonrisa encantadora de niño bueno
pero con el instrumento listo para la
metralla aburrida
de tanta amabilidad
de tanta acogida
de tanto suburbio;

es el hombre fe-liz, buscador de adrenalina
mas allá de su gigantesca parcela
buscador del oro aceitoso que lo relaje al
dormir
en las noches de aburrimiento
junto a su mujer
de martes a domingo,
con el televisor encendido.

Breve Reseña

Alejandro Ananías Saavedra nace en Concepción el 6 de febrero de 1962.
Ingresa a la carrera de Ingeniería Civil Química en la Universidad de Concepción, obteniendo el titulo en 1986.
En 1990 obtiene un diplomado en Administración y Finanzas en la misma casa de estudios. Hacia el 2002, ingresa a la carrera de Sociología, estudios que mantiene congelados al día de hoy.
Ha editado un libro en forma independiente , “ Linternas del día “, con ediciones Escaparate, su segunda obra, “Clínicamente Probado”, editada por Mosquito Comunicaciones, Viaje Psíquico editada por Ediciones La silla.


viernes, 15 de octubre de 2010

Daniel Rojas Pachas - Arica

Poesía:

I
Texto


(((ecos))) timbrespaciados coros, largas piernas fronterizas, (((ecos))), ¿…?, (((ecos))), carne, (((ecos))) & olores, ocultos en fragmentos, líneas del pasado, trozos, cuerpos en
descomposición, cámaras abiertas, (((ecos))), seductoras células en cada espacio-tiempo……………….. timbre rincón hecho de carne, más carne, cerros grises, (((ecos))) fosas comunes (pequeñas fálicas coqueterías, devoran dulces colores) & espirales ojos, abren (((ecos))) inertes letras, pétreos sonidos – eclosión de mundos que chocan & más carne cubierta de tela (((ecos))) velocidad, violencia deforme -cuerpos sin catarsis –ruidos guturales (((ecos))) inter-ferencia; una transmisión del futuro – un cíclico intertexto -(((ecos))) citas, ficciones verdaderas entrepiernas sudorosas, botellas, carne (((ecos))) desde infinito dolor, olor, fragmento invisible, carne del trans-seunte inmóvil (((ecos))) memoria (((ecos))) poetas, desgarro textos en una cámara de (((ecos))) en cada cuarto abierto.

(Publicado en Gramma – Cinosargo 2009)

X
Comunicado.


Y aquí… estamos FELICES… erectos de sinceridad… Apagando cada palabra gastada en el camino. Y pariendo a gusto la mudez… el olvido como pulcros mamíferos de la vanidad… (Cambia de canal, la interferencia me provoca jaqueca.) vamos… vamos que para eso están aquí, hay que verlos… sonrientes víctimas de la necesidad… las señales hacia el fin, un gran plano de eléctricos giros que nos gusta llamar destino…
No podemos ignorarlos… hay que gozar…como si hubiese en realidad un camino, una palabra, un gesto urgente de hacer (Apaga entonces, hoy no tengo ganas de mentir) pero los gemidos, siguen allí… vale la pena intentar, robar un poco de aquel placer, elevar algunos falsos testimonios, edificar algunas parábolas para completar el gran libro… no te parece… y pretendiendo, falseando la suma de incertidumbres, deleitar nuestros sesos en el ocio. (Muchos pasan por su lado) Muchos pasan y besan los pies de la esfinge, eso es lo correcto… se dejan bañar por sus jugos seminales y siguen firmando, afirmando la contramentira, la masacre, el trauma y en la esquina, sin ojos, la vuelta de mano construye la profunda negación, algunos tullidos hermanados se debaten bajo el cielo cubierto de matrices, bailan el fracaso, qué hermoso, qué bello, el milagro sincero de nuestra carnadura y trinidad, un masturbatorio vuelto cementerio… Qué hermosa tentación pintada de rojo con las llagas del tiempo.

No me digas que no te provoca darle un mordisco. (…)
Dime que no te excita la idea de tirar sobre los restos del mundo (…)
Dejar una parte tuya, empapando de virginidad aquel claustro de discursos. (…)
Eres una mentirosa…. Tu sonrisa hipócrita… (…) compite con cualquier voyerismo (…) Insistes. (…) Una vez más (…) prefieres mirar todo…desde el borde, repetir el plato de las ocho, al mediodía tragar y durante la última edición, volver a devorar el aire con mentiras… tan poco elaboradas… pero ese bulto en tu entrepierna no me engaña, (…tengo miedo, mejor suéltame, nos están viendo, saben nuestros nombres, puede que no lo quieras creer …pero coleccionan nuestras huellas) …lo puedes oler, mira allí…
mira, van juntitas de las manos, y maquilladas… las cuatro montando su caballo de latón. La mayor, desnuda, policromada, flota con sus vísceras expuestas, y desde ellas, bien negras como debe ser… el clínico interior del infinito nos abofetea… danza mejor… bien vestida y embetunados de grasa, cada centímetro pintado …que bella, qué sonrisa más linda, parece esa niña de rizos de oro en una película sin color… sin aliento, sus manos invitan a cantar, sí, otra pulgada del mismo ambulatorio oxigeno (De que hablas, por favor cállate, no quiero saber, deja que me vaya… en serio, te amo de verdad que sí… pero por favor… no, no… mejor no me dejes ir, no… que digo… debo salir, debo hacerlo, aún cuando debamos estar juntos… una vez que acabe todo, ¿cuándo?… cuando sea necesario… ver todo desde esta pantalla, juntos… en este lugar transparente de ranuras… lubricadas… sí… siguen siendo la madre infesta de… y mis labios y los tuyos, tú… qué tal… cómo lo sientes, un ménage à trois ummmmmmmm Tal Vez un rápido cambio de versos, ensali-bando el juego. (quizá otro día)

Los días son la ilusión y la guillotina se acerca, ¿qué dices?… qué… aún no te cuentan esa historia. Dios Santo diría si creyese, si fuese aún posible tener fe en algo… que falta de cortesía de mi parte… pero descuida yo haré las presentaciones, no sé si lo recuerdes… probablemente no habías nacido, pero a mi… me mandaban a dormir con la imagen de hombres practicando tiros sobre el cuerpo de esos críos… eso era lo correcto

(mejor déjame morir en paz) Como quieras… adiós… nos vemos mañana, si todo no ha terminado aún…

(Publicado en Gramma – Cinosargo 2009)



Revelación de María (Fragmento - inédito)

No avanzar,
abrazando la intuición de los mudos era la nueva promesa
y se dejó hundir
besando a cada muerto,
saludando la crisis de nuestra era en las manos y torsos acorralando su respiración.
Y le creí –perder es nuestra consigna -

El amuleto que da molde a la orfandad que nos corroe
–Suéltame fue lo último que sus ojos pronunciaron
y en la escritura
lo vi partir como una balsa hecha de cadáveres.

Su cabeza envuelta en un saco, mi hermano pequeño, la silueta del perdón,
sustrajo mi palabra de aquellos derroteros en busca de un hogar
aunque no supiese que es tal.
¿Pueden trazar los caminos de regreso, la bitácora de un dilatado adiós?

Y con sus huesos a cuestas
como la única seña de un pasado y raigambre
comenzó el peregrinaje por rutas insondables.

Y vi a los grandes profetas del último tiempo
vender sus vidas por un texto que les significara mil más.
Los vi cruzar fronteras condenadas
y congregarse en las catedrales de todas las ciudades del mundo
buscando mujeres que entendieran su sacrificio,
que secaran sus lágrimas
estando dispuestas a otra ronda.
Los vi atorarse de pastillas para cuidar la noche
traficar momentos
y moverse en busca de un depósito
lo suficiente oscuro
para leer como una manada extinta
las líneas finales de su pueblo
y los acompañaban las sacerdotisas,
bellas, jóvenes
entregando sus cuerpos salvajes por un verso
y todos andaban
con sus libritos de oraciones bajo el brazo
repitiendo entre murmullos
el mismo juego
palabras llenas de tierna cólera
oníricas aves y viajeros trasnochados
con nuevas viejas maneras
de quebrar la piedra del molino.




“Nunca salí…”

…estos años, tan pocos si pensamos el universo… puedo afirmar con mayúscula irredención… he perjudicado a cuantos han estado junto a mí… niños, niñas, mi propia infancia ha sido un ruego machacado en el mazo de agonías y vamos todos como dementes moliendo sin delicadeza los órganos de quienes amamos / esos pequeños ojos que perciben los colores y el justo aroma, sin una coartada, sin una espera, sin una noble indiferencia y la curiosidad es el arma que va colando a tiros mis pasiones sobre el cuerpo de esa niña astral que impregna de felicidad cada célula y cada cuerda de la materia en un plano que ya dios quisiera poder trazar en su arquitectura imperfecta pero él no tiene tus armas y la poesía es su lengua en mi garganta destrozando pliegue a pliegue las cavidades de la cordura que ve dilatarse sin paciencia y con emoción como un efluvio mágico y sangrante… pero todo tiene un fin y la amarga carnadura es la soledad de los otros y el infierno que somos todos en el mismo cuarto… ahogados por los roces y la conspiración del sudor sobre el pecho… No encuentro gracia mayor al rito de suicidarse… es mejor afrontar a diario esa tarea… con la esclavitud de un sol que todos los días aparece en extinción por la misma irrisoria esquina.

(Del poemario Cristo Barroco – Inédito)

Breve Reseña
Daniel Rojas Pachas (1983), escritor y Profesor de Literatura egresado de la Universidad de Tarapacá, reside en Arica-Chile donde ejerce la docencia universitaria y cursa el magíster en Ciencias de la comunicación en su casa de estudios. Dirige el Colectivo y taller Literario Clepsidra, es Miembro fundador del Grupo literario MAL y actualmente edita la Revista Literaria virtual y editora Cinosargo. www.cinosargo.cl.kz
Ha publicado los poemarios Música Histórica y Delusión en el 2006 y 2007 (autoedición) y Gramma en el 2009 con Editorial Cinosargo, en investigación ha publicado Realidades Dialogantes, un análisis pragmático de cinco novelas Latinoamericanas Generacionales, por el cual fue beneficiado el 2008, con el fondo nacional de fomento del libro que otorga el consejo nacional de la Cultura y las Artes de Chile.
Actualmente su publicaciones aparecen periódicamente en revistas literarias nacionales e internacionales, en la Linterna de Papel del Mercurio de Antofagasta y ha sido seleccionado para formar parte de la Antología de poesía 2009, ediciones Jaguar de México.
Más información en su weblog Personal: http://www.danielrojaspachas.blogspot.com

Astrid Fugellie Gezan - Chile

Poesía:
Del libro “Llaves para una maga”

PRISIONEROS

Las estrellas resbalaron y jamás en el encruce
el cielo estuvo despoblado.

-Te amo, dijiste con jazmín del cabo
entre los dientes.

Suelto, sobre la noche ardía
el Cantar de los Cantares.

-Dame tu mano, dije,
y en el despunte fuimos
la boca suelta de la luna,
el ojo limpio de la vida.


CARIBE

La noche es un ojo y dios
ha muerto crucificado bajo el agua.

Una soga cuelga de las estrellas
y la zafra, cubierta de troncos verdes,
busca sus huellas, abajo,

en los restos.

-Se fue, -Efraína, se fue sin mirar lugar alguno.

Llevaba la maldición del Caribe, pero también,
el son de la marimba.

La noche es un ojo muerto y dios
sube desde el agua.


UN HOMBRE


Si mi sombra hablara de mí, loca sin alma,
de esa alma arrugada,
grieta en continuo duelo.

Si lo hiciera
cuánta niñería como ánima en pena, cuánta
memoria añosa rauda hacia los sueños.

Si mi sombra hablara de mi desgano
de esa forma ignota de peregrina y muerta
habría un hombre,
uno que dice conocerme al revés y al derecho

Un hombre que no hubiese querido nacer
nunca.


ESA NEGRA

Esa negra que baila volada de pies y manos
tiene los dientes de caracolas
y los ojos de cuarzo.

El negro que la acompaña la mira
y su piel de tinta se hunde en el vientre mojado.

La zamba se eleva
y el negro retoma su cintura
bajo las palmas de la hierba sagrada.

Esa negra que baila volada de pies y manos.
Esa negra que baila, esa negra que baila.



LA AMANTE

He visto a una mujer negra y hermosa,
con su mirada vuelta hacia la playa
donde los pececillos semejan arpas verdes.

Recostados los ojos sobre esa lejanía,
su vientre late
y sus lágrimas atisban allá lejos,
donde el horizonte se corta en dos hombres:

El del bello negro que tocó sus húmedos pechos
y el del negrito que mamó de ellos veinte
soles errantes.





Breve Reseña

Astrid Fugellie Gezan, nace en Punta Arenas, Chile en 1949. Educadora de Párvulos, escritora.
Obras publicadas: Poemas, I. Municipalidad de Punta Arenas, 1966 / Siete poemas, 1969 / Una casa en la lluvia, Ed. Gabriela Mistral, 1975 / Quién es quién en las letras chilenas, Ed. Nascimento, 1982 / Las jornadas del silencio, Ed. Nascimento, 1984 / Travesías, antología, 1966 / Chile enlutado (artefacto), Ergo Sum , 1987 / A manos del año (cuento), Ergo Sum, 1987 / La mujer en la poesía chilena de los 80, antología, Inge Corssen editora, 1987 / Los círculos, Ergo Sum , 1988 / Dioses del sueño, Editorial Cuarto Propio, 1991 / Los círculos, (2ª. Ed.) Ed. La Trastienda, 1996, Llaves para una maga, Ed. La Trastienda 1999 / De ánimas y mandas, animitas chilenas desde el subsuelo, Proyecto Fondart Regional, 2003 / La tierra de los arlequines, ese arco que se forma después de la lluvia, Exposición Marionetas, de la pintora María Paz Valdivieso, 2005 / La generación de las palomas, Ed. La Trastienda, 2005.

domingo, 12 de julio de 2009

Ulises Varsovia - Valparaíso/Suiza

De Capitanía del Viento (1994).




VI. Arquitecturas

Capital de los vientos del sur de la tierra,

por tus interminables escaleras

sube la aurora con sus peces muertos cada día,

sube la luz temblorosa del alba

y alumbra tu prodigiosa arquitectura colgante.

Como naves que el viento despeñó de los cerros,

o arrojó el mar de su dominio bravío,

pueblan tu pecho sinuoso enfermos bajeles

que aúllan de espanto cuando las tormentas

te cruzan pulsando tus lúgubres jarcias.

¿Cómo, qué manos sortílegas, madre,

qué dedos mágicos por tus laderas,

por tu escarpado perfil tejiendo, hilando,

amarrando al viento mástil y arboladura,

velamen y espacio indócil atrapado?

De la ruda artesanía de tus hijos nocturnos,

de tus hijos sumergidos en un océano espeso,

de tus hijos que lidiaron con el mar su harina,

de allí techumbre hospitalaria, adobe y barro,

morada equilibrándose en la geografía.

Y día tras día por tus cerros hirsutos

se expandía tu prole litoral multiplicada

apuntando al mar la quilla de sus barcas,

como una gigantesca armada multiforme

emergiendo de la niebla o de los sueños.

Prodigiosa ciudad, de tus techumbres,

de tus altas terrazas innumerables,

de tus ventanas donde el océano suena,

emprenden el vuelo viajes y quimeras,

zarpan largas travesías oceánicas.

Y mientras por tus calles desquiciadas

repite el viento los nombres de tus náufragos,

mientras mar afuera aúllan barcos perdidos,

duerme en el interior de los toscos aposentos

tu prole exhausta mecida en el vaivén del agua.


VII. Se han ido

No hay por tus venas lúgubres, madre,

no hay por tus arterias de piedra lustral

donde millones de pasos muertos se aprietan,

o por tus caóticos conductos ciegos,

por tus agudas callejuelas rotas,

no hay, no hay por tus escaleras truncas,

por esas gradas de lluvia y viento agredidas,

por tu laberíntica red de segmentos

donde temblor, terremoto y tiempo porfían,

no hay, no hay, madre pálida en el alba fría,

no hay por las grietas de tu maderamen,

por los intersticios de tu vientre herido,

ni por tus muros cuajados de estigmas,

ni por tus iglesias donde cientos de años

repiten sus preces con labios asustados,

ni por tus quebradas donde cuelgan maderos,

ni por tus sórdidos conventillos roídos,

ni por tus muelles que la sal carcome,

ni por tus ascensores enmohecidos,

ni por tus cauces que la mar succiona,

no hay, no hay madre unitaria dividida,

ciudad regazo, ciudad guarida,

no hay por tus plazas que tus hijos rotos

pueblan de noche con sus sueños ateridos,

ni por tus viejos mercados clamorosos,

ni por tus playas de habitantes diminutos,

ni por tus cementerios de huesos poblados,

ni por tus acantilados inexpugnables,

ni por tus prostíbulos que el dolor lacera,

ni por toda tu extensión desfigurada,

no hay, madre pálida, no están, se han ido,

no hay y silencio, ya no están y luto,

ya no existen y largas calles vacías,

plazuelas que la madrugada no sustenta,

arquitectura de los cerros en muecas crispada.


X. ¿Quién, si sonidos?

¿Quién azucenas marinas,

quién su penetrante olor

a flores nocturnas dehojándose,

a pétalos de luz estelar en la orilla,

si mis pies nuevamente por tus arterias,

si mi voz rotos nombres por tus esquinas?

¿Quién a mis manos, ciudad, quién tus sortijas,

quién el nimbo de la noche encallada,

quién violentas violetas equinocciales

sacudiendo su polen somnífero en mis párpados,

y el beso voraz de tus pálidas ninfas,

y el ala del sueño de tus nigromantes?

¿Quién si mi voz quebrada restallara,

si desde tus fantasmales calles

rostros que el esfuerzo intenso desdibuja,

rostros como los viajes, quién, madre amada?

¿Quién a tu ceño gris deshojado,

quién a tu orilla nocturna aterida

una ráfaga de idiomas inescrutables,

un cortejo de peces brillantes sonando,

el mar tañendo su vientre sombrío?

¿Quién, ciudad parpadeante, en el sitio

donde trazas de fría orfandad,

donde insistencia de tristes sirenas,

donde sueños temblando, quién, si gritara?

¿Quién, oceánica nodriza, si el agua,

quién si el agua otra vez su sonido,

su plañidera sonata por tus calles,

quién si sus cuerdas la antigua melodía?

¿Quién, madre nocturna, si mis dedos,

si mis manos cóncavas hacia los cielos,

si con todas mis fuerzas, quién, desde el tiempo?



XII. Al agua

Al agua del mar bullente de peces y espumas,

al agua azul de inescrutables misterios,

de don mineral y atributos gestarios,

al agua sal, oxígeno y carbono,

y materia cósmica, y esquirla del rayo,

lucha y vaivén, polémica de truenos,

contienda de planetas irreductibles

que la noche hipnótica con sus antenas,

que rotación, y ángulo, y desplace,,

y pulso de los vientos transoceánicos,

al agua, madre, a tus aguas filiales,

a su patrocinio de entidades insondables

en cuya potestad tus planetarios distritos,

de cuyo bramar tus trastornados sonidos,

al agua undosa, a su vértigo de tromba

sacudiendo, revolviéndose en sí, desatada,

lúdica y ebria y voraz y hechizada,

a su fuga perenne que los peces,

que la luna inalámbrica su tutoría,

dínamo sierpe enrollada y disuelta,

convulsa en un trance de ménade en trance,

furia, escurrir, elevarse y restallo,

al agua que piélagos, que ínsulas boreales,

que el confín de los océanos inmensurables,

al agua que inaccesibles oquedades,

que acantilados recios, que moles polares,

que espuma migrante y sal derramada,

al agua, ciudad, que tu perfil roído,

que tus pies dislocados, que tu vientre sonidos,

que toda tu extensión en su letárgico vaho,

al agua ayer, entonces, hipnotizado,

al agua desnudez, al agua amparo,

al agua en el amor, al agua negros pájaros,

al agua en el exilio, al agua sus brazos,

al agua hasta en el sueño precipitado,

al agua en el morir, al agua, al agua, al agua.



XXII. Abuela

Me miras con tus ojos

que la muerte destituyó de luz,

con tus ojos que atraparon

en su haz de bondad pura

mi pequeña figura de niño.

Era tu muda humanidad, madre,

era tu vida solemne silencio,

y a tu alrededor mis manos ciegas

tactando en ti el tibio plumaje,

la vertiente de luz para la sed obscura.

Por la tarde retumbaba el mar

a lo lejos, desde la ventana,

y tus brazos lo envolvían todo

conjurando sonidos y maleficios,

asidos a mi cuerpo como una membrana.

Nadie como tú sacudió la sombra

hasta extirpar el terror de las cuencas,

y por los quejumbrosos corredores

una mano maternal tradujo ruidos

a la enferma armazón de la madera.

Cuando la vieja ciudad deslumbrante

me atrapó en sus quebrados ligamentos,

iba tu humanidad por las calles

tras mis azarosos pasos, madre,

y sólo el viento sabe el resto.

Sólo el viento de los altos cerros

sabe dónde no pudiste hallarme,

y por qué artificios el mar nigromante

cautivó mis ojos hasta hipnotizarlos.

Sólo el viento sabe tus ojos llorando.

Ahora que duermes bajo la tierra

se abren en mí tus ojos nuevamente

y me envuelven en su haz de luz extinta,

y tu muda humanidad grita mi nombre

por las calles por donde huyen mis pasos.



XXIII. Fauna porteña

Habitantes del anfiteatro sonoro

por donde el viento dispersa sus lenguas

diseminando cifrados secretos marinos,

hijos de los desgreñados cerros

cuya arquitectura de hirsuta prosapia

vacila en el trapecio del pulmón oceánico,

corajudos portuarios de manos callosas,

legendarios centauros de los mares,

lancheros de maroma y marejada,

ascensoristas de pesados malabares,

mariscadores a orillas de la muerte,

vocingleros mercaderes del zapallo,

albañiles de gredosa argamasa,

ferroviarios de pito y estruendo,

pescadores que la mar enamora y atrapa,

ambulantes de tortillas de rescoldo,

seductores managuas de viril linaje,

picasales de rostro salpicado,

afiladores de cuchillos trashumantes,

canillitas de estridente grito,

amasadores de albina apostura,

hojalateros cauterizando derrames,

prodigiosos especímenes circenses,

vendedores de mote con huesillo,

sagaces matuteros de la orilla,

conductores de serpenteante estilo,

barrenderos de retorcidos conductos,

recolectores de huesos y botellas,

huasos urbanos de Quebrada Verde,

milicos de socarrona labia,

pelusitas de sueño estremecido,

estibador sonoro y bochinchero,

costureras enhebrando sueños,

bodegueros borrachos como cuba,

alquimistas de chicha y floripondio,

carretoneros agitando los mercados,

peluqueros de rápida navaja,

escolares díscolos y cimarreros,

talabarteros domeñando cueros,

chirimoyeros de tinta pasada,

artesanos de caóticos talleres,

organilleros de pegajosas notas,

zapateros de aguda lezna,

aduaneros agobiados de bultos,

traficantes de perfumes silvestres,

barquilleros navegando en Plaza Echaurren,

turroneros de empalagosos dedos,

sufridos cargadores de la feria,

profesores de pizarrón garabateado,

jornaleros de jornal exiguo,

tripulación sórdida de la noche,

pobladores de las altas galerías

donde el mar estentóreo retumba

y desgrana sus ruidos crepitantes,

sabed que sal y escamas y arcilla,

sabed que volantín y trompo y rayuela,

que chillido de acrobática gaviota,

y onduladas aguas galopantes,

y recodo de empedrados viaductos,

y ruidos desgarrados de la lluvia,

y sopaipillas pasadas, y cazuela,

y pastel de choclo, y sopa marinera,

y la voz del mar dondequiera que vaya,

dondequiera que mis pasos resuenen,

dondequiiera que la luz me deslumbre.



RESEÑA

Ulises Varsovia

Nací el 2 de julio de 1949 en Valparaíso, cuyo mar y sus tempestades marcaron definitivamente mi persona y mi poesía.
Estudié varias asignaturas humanísticas, y trabajé en tres universidades, tanto en historia como en historia del arte, al mismo tiempo que escribía poesía. En 1985 salí a doctorarme a Alemania, y como mi mujer es suiza, pude trabajar y quedar-me en San Gall, ciudad en cuya universidad hago un par de lecciones.
He publicado 28 títulos de poesía, cinco de ellos en Chile, y tres dedicados a
Valparaíso, el último: Hermanía: La Hermandad de la Orilla, en Apostrophes
de Santiago (www.apos.cl). El libro más antiguo que he publicado es Jinetes
Nocturnos, de 1974, pero tengo otros inéditos más antiguos. En 1972 publiqué
un cuadernillo, Sueños de Amor, que circuló sólo entre amigos.
Me han publicado más de 70 revistas de literatura de todo el mundo, en varios idiomas, y repetidas veces, y estoy en numerosas páginas web.
En agosto del pasado año salió a la luz en Sevilla, España, mi libro de poemas Anunciación. Ángeles y Espadas, publicado por la Asociación Cultural Myr-tos. Esta misma entidad acaba de publicar mi Antología Esencial y Otros Poe- mas (1974-2005), que incluye dos poemas de cada poemario publicado, es decir, 52 poemas "esenciales", y tres poemas de 12 libros inéditos, lo que hace un total de 88 poemas. Lo último mío aparecido es Vientos de Letras, también antológi-co, en colaboración con el poeta andaluz Alexis R. , editado por Myrtos.
De los 28 poemarios publicados, sobresalen Jinetes Nocturnos, de 1974/75 ,
Tus náufragos, Chile, de 1993, Capitanía del Viento , de 1994 , El Transe-
únte de Barcelona , de 1997, Madre Oceánica, Valparaíso, de 1999 , Mega-lítica, de 2000, Ebriedad , de 2003, y la Antología Esencial.
http://ulisesvarsovia.tripod.com
www.ulisesvarsovia.ch

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