CIC Colectivo La silla

CIC Colectivo La silla
Chile

Programa de Literatura en TV

viernes, 15 de octubre de 2010

Astrid Fugellie Gezan - Chile

Poesía:
Del libro “Llaves para una maga”

PRISIONEROS

Las estrellas resbalaron y jamás en el encruce
el cielo estuvo despoblado.

-Te amo, dijiste con jazmín del cabo
entre los dientes.

Suelto, sobre la noche ardía
el Cantar de los Cantares.

-Dame tu mano, dije,
y en el despunte fuimos
la boca suelta de la luna,
el ojo limpio de la vida.


CARIBE

La noche es un ojo y dios
ha muerto crucificado bajo el agua.

Una soga cuelga de las estrellas
y la zafra, cubierta de troncos verdes,
busca sus huellas, abajo,

en los restos.

-Se fue, -Efraína, se fue sin mirar lugar alguno.

Llevaba la maldición del Caribe, pero también,
el son de la marimba.

La noche es un ojo muerto y dios
sube desde el agua.


UN HOMBRE


Si mi sombra hablara de mí, loca sin alma,
de esa alma arrugada,
grieta en continuo duelo.

Si lo hiciera
cuánta niñería como ánima en pena, cuánta
memoria añosa rauda hacia los sueños.

Si mi sombra hablara de mi desgano
de esa forma ignota de peregrina y muerta
habría un hombre,
uno que dice conocerme al revés y al derecho

Un hombre que no hubiese querido nacer
nunca.


ESA NEGRA

Esa negra que baila volada de pies y manos
tiene los dientes de caracolas
y los ojos de cuarzo.

El negro que la acompaña la mira
y su piel de tinta se hunde en el vientre mojado.

La zamba se eleva
y el negro retoma su cintura
bajo las palmas de la hierba sagrada.

Esa negra que baila volada de pies y manos.
Esa negra que baila, esa negra que baila.



LA AMANTE

He visto a una mujer negra y hermosa,
con su mirada vuelta hacia la playa
donde los pececillos semejan arpas verdes.

Recostados los ojos sobre esa lejanía,
su vientre late
y sus lágrimas atisban allá lejos,
donde el horizonte se corta en dos hombres:

El del bello negro que tocó sus húmedos pechos
y el del negrito que mamó de ellos veinte
soles errantes.





Breve Reseña

Astrid Fugellie Gezan, nace en Punta Arenas, Chile en 1949. Educadora de Párvulos, escritora.
Obras publicadas: Poemas, I. Municipalidad de Punta Arenas, 1966 / Siete poemas, 1969 / Una casa en la lluvia, Ed. Gabriela Mistral, 1975 / Quién es quién en las letras chilenas, Ed. Nascimento, 1982 / Las jornadas del silencio, Ed. Nascimento, 1984 / Travesías, antología, 1966 / Chile enlutado (artefacto), Ergo Sum , 1987 / A manos del año (cuento), Ergo Sum, 1987 / La mujer en la poesía chilena de los 80, antología, Inge Corssen editora, 1987 / Los círculos, Ergo Sum , 1988 / Dioses del sueño, Editorial Cuarto Propio, 1991 / Los círculos, (2ª. Ed.) Ed. La Trastienda, 1996, Llaves para una maga, Ed. La Trastienda 1999 / De ánimas y mandas, animitas chilenas desde el subsuelo, Proyecto Fondart Regional, 2003 / La tierra de los arlequines, ese arco que se forma después de la lluvia, Exposición Marionetas, de la pintora María Paz Valdivieso, 2005 / La generación de las palomas, Ed. La Trastienda, 2005.

domingo, 12 de julio de 2009

Ulises Varsovia - Valparaíso/Suiza

De Capitanía del Viento (1994).




VI. Arquitecturas

Capital de los vientos del sur de la tierra,

por tus interminables escaleras

sube la aurora con sus peces muertos cada día,

sube la luz temblorosa del alba

y alumbra tu prodigiosa arquitectura colgante.

Como naves que el viento despeñó de los cerros,

o arrojó el mar de su dominio bravío,

pueblan tu pecho sinuoso enfermos bajeles

que aúllan de espanto cuando las tormentas

te cruzan pulsando tus lúgubres jarcias.

¿Cómo, qué manos sortílegas, madre,

qué dedos mágicos por tus laderas,

por tu escarpado perfil tejiendo, hilando,

amarrando al viento mástil y arboladura,

velamen y espacio indócil atrapado?

De la ruda artesanía de tus hijos nocturnos,

de tus hijos sumergidos en un océano espeso,

de tus hijos que lidiaron con el mar su harina,

de allí techumbre hospitalaria, adobe y barro,

morada equilibrándose en la geografía.

Y día tras día por tus cerros hirsutos

se expandía tu prole litoral multiplicada

apuntando al mar la quilla de sus barcas,

como una gigantesca armada multiforme

emergiendo de la niebla o de los sueños.

Prodigiosa ciudad, de tus techumbres,

de tus altas terrazas innumerables,

de tus ventanas donde el océano suena,

emprenden el vuelo viajes y quimeras,

zarpan largas travesías oceánicas.

Y mientras por tus calles desquiciadas

repite el viento los nombres de tus náufragos,

mientras mar afuera aúllan barcos perdidos,

duerme en el interior de los toscos aposentos

tu prole exhausta mecida en el vaivén del agua.


VII. Se han ido

No hay por tus venas lúgubres, madre,

no hay por tus arterias de piedra lustral

donde millones de pasos muertos se aprietan,

o por tus caóticos conductos ciegos,

por tus agudas callejuelas rotas,

no hay, no hay por tus escaleras truncas,

por esas gradas de lluvia y viento agredidas,

por tu laberíntica red de segmentos

donde temblor, terremoto y tiempo porfían,

no hay, no hay, madre pálida en el alba fría,

no hay por las grietas de tu maderamen,

por los intersticios de tu vientre herido,

ni por tus muros cuajados de estigmas,

ni por tus iglesias donde cientos de años

repiten sus preces con labios asustados,

ni por tus quebradas donde cuelgan maderos,

ni por tus sórdidos conventillos roídos,

ni por tus muelles que la sal carcome,

ni por tus ascensores enmohecidos,

ni por tus cauces que la mar succiona,

no hay, no hay madre unitaria dividida,

ciudad regazo, ciudad guarida,

no hay por tus plazas que tus hijos rotos

pueblan de noche con sus sueños ateridos,

ni por tus viejos mercados clamorosos,

ni por tus playas de habitantes diminutos,

ni por tus cementerios de huesos poblados,

ni por tus acantilados inexpugnables,

ni por tus prostíbulos que el dolor lacera,

ni por toda tu extensión desfigurada,

no hay, madre pálida, no están, se han ido,

no hay y silencio, ya no están y luto,

ya no existen y largas calles vacías,

plazuelas que la madrugada no sustenta,

arquitectura de los cerros en muecas crispada.


X. ¿Quién, si sonidos?

¿Quién azucenas marinas,

quién su penetrante olor

a flores nocturnas dehojándose,

a pétalos de luz estelar en la orilla,

si mis pies nuevamente por tus arterias,

si mi voz rotos nombres por tus esquinas?

¿Quién a mis manos, ciudad, quién tus sortijas,

quién el nimbo de la noche encallada,

quién violentas violetas equinocciales

sacudiendo su polen somnífero en mis párpados,

y el beso voraz de tus pálidas ninfas,

y el ala del sueño de tus nigromantes?

¿Quién si mi voz quebrada restallara,

si desde tus fantasmales calles

rostros que el esfuerzo intenso desdibuja,

rostros como los viajes, quién, madre amada?

¿Quién a tu ceño gris deshojado,

quién a tu orilla nocturna aterida

una ráfaga de idiomas inescrutables,

un cortejo de peces brillantes sonando,

el mar tañendo su vientre sombrío?

¿Quién, ciudad parpadeante, en el sitio

donde trazas de fría orfandad,

donde insistencia de tristes sirenas,

donde sueños temblando, quién, si gritara?

¿Quién, oceánica nodriza, si el agua,

quién si el agua otra vez su sonido,

su plañidera sonata por tus calles,

quién si sus cuerdas la antigua melodía?

¿Quién, madre nocturna, si mis dedos,

si mis manos cóncavas hacia los cielos,

si con todas mis fuerzas, quién, desde el tiempo?



XII. Al agua

Al agua del mar bullente de peces y espumas,

al agua azul de inescrutables misterios,

de don mineral y atributos gestarios,

al agua sal, oxígeno y carbono,

y materia cósmica, y esquirla del rayo,

lucha y vaivén, polémica de truenos,

contienda de planetas irreductibles

que la noche hipnótica con sus antenas,

que rotación, y ángulo, y desplace,,

y pulso de los vientos transoceánicos,

al agua, madre, a tus aguas filiales,

a su patrocinio de entidades insondables

en cuya potestad tus planetarios distritos,

de cuyo bramar tus trastornados sonidos,

al agua undosa, a su vértigo de tromba

sacudiendo, revolviéndose en sí, desatada,

lúdica y ebria y voraz y hechizada,

a su fuga perenne que los peces,

que la luna inalámbrica su tutoría,

dínamo sierpe enrollada y disuelta,

convulsa en un trance de ménade en trance,

furia, escurrir, elevarse y restallo,

al agua que piélagos, que ínsulas boreales,

que el confín de los océanos inmensurables,

al agua que inaccesibles oquedades,

que acantilados recios, que moles polares,

que espuma migrante y sal derramada,

al agua, ciudad, que tu perfil roído,

que tus pies dislocados, que tu vientre sonidos,

que toda tu extensión en su letárgico vaho,

al agua ayer, entonces, hipnotizado,

al agua desnudez, al agua amparo,

al agua en el amor, al agua negros pájaros,

al agua en el exilio, al agua sus brazos,

al agua hasta en el sueño precipitado,

al agua en el morir, al agua, al agua, al agua.



XXII. Abuela

Me miras con tus ojos

que la muerte destituyó de luz,

con tus ojos que atraparon

en su haz de bondad pura

mi pequeña figura de niño.

Era tu muda humanidad, madre,

era tu vida solemne silencio,

y a tu alrededor mis manos ciegas

tactando en ti el tibio plumaje,

la vertiente de luz para la sed obscura.

Por la tarde retumbaba el mar

a lo lejos, desde la ventana,

y tus brazos lo envolvían todo

conjurando sonidos y maleficios,

asidos a mi cuerpo como una membrana.

Nadie como tú sacudió la sombra

hasta extirpar el terror de las cuencas,

y por los quejumbrosos corredores

una mano maternal tradujo ruidos

a la enferma armazón de la madera.

Cuando la vieja ciudad deslumbrante

me atrapó en sus quebrados ligamentos,

iba tu humanidad por las calles

tras mis azarosos pasos, madre,

y sólo el viento sabe el resto.

Sólo el viento de los altos cerros

sabe dónde no pudiste hallarme,

y por qué artificios el mar nigromante

cautivó mis ojos hasta hipnotizarlos.

Sólo el viento sabe tus ojos llorando.

Ahora que duermes bajo la tierra

se abren en mí tus ojos nuevamente

y me envuelven en su haz de luz extinta,

y tu muda humanidad grita mi nombre

por las calles por donde huyen mis pasos.



XXIII. Fauna porteña

Habitantes del anfiteatro sonoro

por donde el viento dispersa sus lenguas

diseminando cifrados secretos marinos,

hijos de los desgreñados cerros

cuya arquitectura de hirsuta prosapia

vacila en el trapecio del pulmón oceánico,

corajudos portuarios de manos callosas,

legendarios centauros de los mares,

lancheros de maroma y marejada,

ascensoristas de pesados malabares,

mariscadores a orillas de la muerte,

vocingleros mercaderes del zapallo,

albañiles de gredosa argamasa,

ferroviarios de pito y estruendo,

pescadores que la mar enamora y atrapa,

ambulantes de tortillas de rescoldo,

seductores managuas de viril linaje,

picasales de rostro salpicado,

afiladores de cuchillos trashumantes,

canillitas de estridente grito,

amasadores de albina apostura,

hojalateros cauterizando derrames,

prodigiosos especímenes circenses,

vendedores de mote con huesillo,

sagaces matuteros de la orilla,

conductores de serpenteante estilo,

barrenderos de retorcidos conductos,

recolectores de huesos y botellas,

huasos urbanos de Quebrada Verde,

milicos de socarrona labia,

pelusitas de sueño estremecido,

estibador sonoro y bochinchero,

costureras enhebrando sueños,

bodegueros borrachos como cuba,

alquimistas de chicha y floripondio,

carretoneros agitando los mercados,

peluqueros de rápida navaja,

escolares díscolos y cimarreros,

talabarteros domeñando cueros,

chirimoyeros de tinta pasada,

artesanos de caóticos talleres,

organilleros de pegajosas notas,

zapateros de aguda lezna,

aduaneros agobiados de bultos,

traficantes de perfumes silvestres,

barquilleros navegando en Plaza Echaurren,

turroneros de empalagosos dedos,

sufridos cargadores de la feria,

profesores de pizarrón garabateado,

jornaleros de jornal exiguo,

tripulación sórdida de la noche,

pobladores de las altas galerías

donde el mar estentóreo retumba

y desgrana sus ruidos crepitantes,

sabed que sal y escamas y arcilla,

sabed que volantín y trompo y rayuela,

que chillido de acrobática gaviota,

y onduladas aguas galopantes,

y recodo de empedrados viaductos,

y ruidos desgarrados de la lluvia,

y sopaipillas pasadas, y cazuela,

y pastel de choclo, y sopa marinera,

y la voz del mar dondequiera que vaya,

dondequiera que mis pasos resuenen,

dondequiiera que la luz me deslumbre.



RESEÑA

Ulises Varsovia

Nací el 2 de julio de 1949 en Valparaíso, cuyo mar y sus tempestades marcaron definitivamente mi persona y mi poesía.
Estudié varias asignaturas humanísticas, y trabajé en tres universidades, tanto en historia como en historia del arte, al mismo tiempo que escribía poesía. En 1985 salí a doctorarme a Alemania, y como mi mujer es suiza, pude trabajar y quedar-me en San Gall, ciudad en cuya universidad hago un par de lecciones.
He publicado 28 títulos de poesía, cinco de ellos en Chile, y tres dedicados a
Valparaíso, el último: Hermanía: La Hermandad de la Orilla, en Apostrophes
de Santiago (www.apos.cl). El libro más antiguo que he publicado es Jinetes
Nocturnos, de 1974, pero tengo otros inéditos más antiguos. En 1972 publiqué
un cuadernillo, Sueños de Amor, que circuló sólo entre amigos.
Me han publicado más de 70 revistas de literatura de todo el mundo, en varios idiomas, y repetidas veces, y estoy en numerosas páginas web.
En agosto del pasado año salió a la luz en Sevilla, España, mi libro de poemas Anunciación. Ángeles y Espadas, publicado por la Asociación Cultural Myr-tos. Esta misma entidad acaba de publicar mi Antología Esencial y Otros Poe- mas (1974-2005), que incluye dos poemas de cada poemario publicado, es decir, 52 poemas "esenciales", y tres poemas de 12 libros inéditos, lo que hace un total de 88 poemas. Lo último mío aparecido es Vientos de Letras, también antológi-co, en colaboración con el poeta andaluz Alexis R. , editado por Myrtos.
De los 28 poemarios publicados, sobresalen Jinetes Nocturnos, de 1974/75 ,
Tus náufragos, Chile, de 1993, Capitanía del Viento , de 1994 , El Transe-
únte de Barcelona , de 1997, Madre Oceánica, Valparaíso, de 1999 , Mega-lítica, de 2000, Ebriedad , de 2003, y la Antología Esencial.
http://ulisesvarsovia.tripod.com
www.ulisesvarsovia.ch

sábado, 23 de mayo de 2009

Ricardo Gómez López - Santiago


LUCY


Lucy es la hermana mayor

Se fue a Buenos Aires y allá se quedó. En sueños

jugamos a que yo la visito

o que ella despacito por los Andes

para no despertar la nieve.

La Pampa es grande

y la cruzo dentro de una carta

allí me apersono

le cuento que mamá es "más" abuela

(ella más tía en consecuencia)

que el Metro cruza en cruz el centro

y nadie se persigna

que los valses pa las cármenes

ni las cuecas del dieciocho

son lo mismo.

En este domingo de nostalgia

trato de escribirle líneas alentadoras

pero la alegría no resulta.

Tomo la guitarra y compongo una canción

en DOlor Mayor sostenido

y paseo nuestras risas por la infancia.

No es que esté solo

sólo que me siento

incompleto.

(perdona mi caligrafía ardorosa

al parecer el lápiz tiene fuego)

Escribe pronto y no vayas

a decir que tienes canas verdes

Manda un beso con el sol

dime que la lluvia no hace charcos en tu rostro

dime que volveremos a cantar y reír juntos

dime

por favor

que todavía y más

somos hermanos.




SEMILLA-CEMENTO


Estábamos

en el campo

y plantamos

una ciudad.

Lástima

que no

podamos podar

los edificios.





GENERACIONES

Te tiemblan las piernas

Atlas.

Aguanta otro poquito.

Quiero conocer a mis nietos.




CERCA DE LA SIMA DE BABEL


En calle Bandera

-entre Compañía de Jesús y Huérfanos-

la urbe se agita

mientras la multitud extravía inspiraciones

una hoja blanca se balancea eléctrica

aferrada a un cable telefónico

Con la estampida de las 12 p.m.

se precipita pálida

bajo las suelas rápidas del transeúnte

Al ocaso

detrás de un kiosco yace la hoja

a t e r r a d a

su faz luce una mancha pop:

helado de frutillas

que escurre sobre el dibujo naif

de una familia tomada de la mano

un bubble gum lacre su pecho

el escupitajo a sus pies

a-firma la civilidad cotidiana

Desde entonces

las vagabundas hojas sueñan

en campos virginales

ducharse desnudas bajo la luna

ausentes del shock capitalino

y de todos los edificios cómplices

que noche a noche

bostezan

con sus melenas de neón.




SIN DESPERTAR



Sueño

o recuerdo

con los ojos sobre los rieles

que se ahogan en el asfalto

Sueño o recuerdo

el carro de las seis

los obreros la fábrica

esperando a mi padre

Sueño

o recuerdo

adoquines

en donde se recostaba la garúa

después del otoño

y el pito de las siete y media

de la textil del barrio

Sueño o recuerdo

el desayuno

corriendo tibio

por el esófago y el pan de ayer

acompañándome a la escuela

Sueño

o recuerdo

los calcetines cambiados

y el bolsón repleto

de otros sueños

que sigo soñando.




DÍSTICOS



AMAGO DE AMOR


Tú fuego, yo ardor

imagínate juntos.



ACCIDENTE NUMÉRICO


Se creía la mujer 10

Soy el 1 que se fue de su lado.

La mujer de mis sueños

pertenece a Morfeo.


Cuando se juntan dos cobardes

algo no va a ocurrir.

En un mundo de heces

nuestra vida sigue siendo muy singular.

Me cansé de pelear con los ególatras

¡Viva yo!


Breve Reseña

Fundador y Director de Revista Literaria RAYENTRU; Director Nacional de la Sociedad de Escritores de Chile (2006-2007); creador y conductor de los programas de radio El Canto de la poesía y Letras al Aire (SECH); Director del Taller de Creación Literaria Rayentrú (cuento y poesía); productor del sello LEUTUN, para la colección de discos compactos Poetas-Chile Siglo XXI, que constituye el mayor registro de voces de poetas chilenos vivos realizado en Chile.

Premios: 1er. Lugar Concurso Musical Normalista, Género Infantil, Curicó, 1986; Concurso de Poesía BATA en Homenaje al Centenario de Gabriela Mistral (1989); Concurso Ruta Artística (1989); Beca de Creación FONDART (Fondo para el Desarrollo de las Artes Ministerios de Educación, Chile, 1995).

Libros publicados: Poegramas (prólogo de Floridor Pérez, 1990); Bitácora del Pan (prólogo de Óscar Hahn, 2005).

Incluido en los libros: Antología poética joven, Iglesia Metodista de Chile (Ed. Signos y Testimonios, 1988); Cuentos de mi país, Antología poética extraordinaria en Homenaje al Centenario de Gabriela Mistral (Ed. BATA, 1989); El pan del hombre (antología, Ed. Puerto de Palabras, 2005); Como ángeles en llamas, Antología Latinoamericana de Poesía (Ed. Abrace, Perú, 2004); 1era. Antología de Cuentos Rayentrú (Ed. Leutún, 2007); Antología El lugar de la memoria, otro mundo es posible (Ed. Ayun, 2007); 2da. Antología de Poesía Rayentrú (Ed. Leutún, 2007).

Discos compactos: Poetas-Chile Siglo XXI, volumen 1 (Leutún, 2001); Poemas de Ida y Regreso Dúo Urbe-Provincia, junto a Nelson Cáceres Araya (Leutún, 2002); Con permiso de la primavera (poemas musicalizados, Leutún, 2004).

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